viernes, 27 de marzo de 2009

Un Icono llamado Godofredo Ortega y Muñoz (1.905-1.982)


Uno de los iconos más representativos de la pintura extremeña del siglo XX es, sin ninguna duda, Godofredo Ortega y Muñoz. Este pintor de San Vicente de Alcántara, autodidacta, de formación experimental y de talante viajero, inquieto tanto en lo personal como en lo artístico, llegó a tener un estilo muy peculiar, una pintura muy característica que no dejó indiferente ni a críticos ni a Historiadores del arte en general.

Con apenas 15 años, el joven Godofredo se traslada a Madrid, a conocer las obras que albergaba el Museo de Arte Moderno y el Prado, practica el Plein Air, y pronto se siente atraído por el arte que se hacía en Paris a donde se traslada en 1.921. Durante un tiempo viaja por media Europa, buscando inspiración y formación, visitando Suiza e Italia, donde descubre su vocación espiritual en su amor a la naturaleza, tan importante a partir de ese instante en su arte.

Por ello, no es difícil encontrarlo en España (1.927) junto a los miembros de la Escuela de Vallecas (Alberto Sánchez, Benjamín Palencia…), interesados como él, en lo que la naturaleza, y más concretamente la sencillez del campo y sus tipos, el mundo rural, podían ofrecer al arte.

Viajero incansable, lo encontramos en la década de los 30 en Suiza, Italia, Francia, Países Bajos, Los Balcanes, Grecia y Egipto, en una búsqueda constante de formación e inspiración para su arte, se establece durante la Guerra Civil en Suiza y, a pesar del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se atreve a conocer los países nórdicos.

En 1.941 regresa definitivamente a España, donde ya se ha labrado cierta fama, que pronto se convierte en reconocimiento Internacional a través de múltiples exposiciones retrospectivas de su obra. Su arte es particular, inconfundible, denotando una fuerza especial que radica en sus campos rurales, sintéticos, resumidos, esquematizados y de una serenidad casi palpable, y en sus tipos y retratos casi geométricos, esenciales, que pueden llegar a recordar a Bonifacio Lázaro... Su arte se clasifica dentro de la neofiguración paisajística, del ingenuismo y del realismo crítico, y en el campo extremeño llega a encontrar mucha de su motora inspiración…

lunes, 23 de marzo de 2009

Isaías Díaz. La historia de un hombre, un artista.



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La verdad es que la primera vez que vi una obra de Isaías Díaz fue en el Meiac de Badajoz, en una de mis primeras visitas a dicho museo.
La obra concreta que admiré fue “Bodegón con mandolina”, que para mi es su buque insignia, sin menospreciar el resto de su obra. Una obrita dentro de las reminiscencias del cubismo, con una composición sencilla, sin grandes atrevimientos, pero que engancha y enamora.
Después me puse a leer, y a intentar conocer un poco más de este artista y de su obra, y me encontré con una historia digna de mencionar…
Isaías Díaz (Romangordo, Cáceres, 1.898- Madrid, 1989), con apenas 15 años se traslada a Madrid a estudiar magisterio, ciudad donde conoce el ambiente bohemio-literario y donde pronto comienza a trabajar, con apenas 20 años, en el diario “El Sol”. Interesado por el dibujo, ingresa en la Escuela Superior de San Fernando, donde conoce, entre otros, a Dalí, mientras asiste a diferentes tertulias literarias, entre las que destaca la del Pombo (presidida por Gómez de la Serna) frecuentada tanto por literatos como por artistas.
Pronto, entra a formar parte del taller del artista Vázquez Díaz, primero como discípulo, y más tarde como colaborador, junto a su maestro en la realización de los frescos del Monasterio de la Rábida, tarea que les lleva dos años. Su fama comienza a tejerse con la presentación de obras en varios concursos y con su incorporación al grupo de Artistas Independientes. Sin embargo, la Guerra Civil sería para Isaías un autentico punto de inflexión, ya que es encarcelado hasta 1.941, año en que recobra la libertad, ciertamente traumatizado por la experiencia, solo, abandonado y arruinado.
Durante toda la posguerra intenta vivir de una empresa de vidrios que funda y que mantiene a duras penas, desapareciendo de la primera línea pictórica del país, pero regresando con fuerza a finales de los 70, donde comienza a preparar nuevas exposiciones, dedicándose de nuevo con ilusión enteramente al arte, a la pintura, hasta prácticamente su muerte.

La historia de Isaías Díaz es la historia de un hombre, un artista, como tantos de aquellos a los que una guerra intentó frustrar un sueño.

 P.D: Adjunto foto de un cuadro atribuido a Isaías Díaz, enviado al blog por Enrique Castells (foto de Enrique, Gracias por el aporte).

lunes, 16 de marzo de 2009

Llerena. La Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada.


Llerena es una de esas ciudades de Extremadura con encanto, con un encanto especial para el visitante. Es una ciudad para recorrerla y saborear cada una de sus calles, su arquitectura y las obras de arte que encierra en sus múltiples edificaciones religiosas y palaciegas.


Aunque de cierta importancia durante época árabe, cabe destacar que sus murallas siguen las trazas islámicas (interesante la Puerta de Montemolín), será a partir del S.XVI, y debido a su desarrollo económico, cuando esta villa, bajo protección de la Orden de Santiago, cobre cierta importancia en la zona y logre un desarrollo artístico digno de mención, tanto es así, que la ciudad fue declarada en 1.966 Conjunto Histórico-Artístico merecida y sobradamente.


En Llerena y en sus edificios podemos disfrutar de la presencia de un gótico y un mudéjar tardío, y de un barroco que se hace mundano, que se hace popular, esta mezcolanza es la que hace atractiva la arquitectura llerense. De entre todas sus edificaciones (Convento de Santa Clara, Iglesia de la Concepción, Palacio de los Zapata…), lo que más llama la atención de Llerena es su Iglesia Mayor, cuya torre nos da la bienvenida según nos acercamos a la villa…


En la Plaza Mayor encontramos el Ayuntamiento de claros aires palaciegos, con un interesante patio interior donde domina, desde un principio, el arco de medio punto. En la misma plaza, vecina, nos llama la atención la doble balconada de la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada, comenzada a construir en el S.XIV y terminada en el S. XVIII, y donde no es raro observar la mezcla de estilos artísticos.



En su exterior, aparte de la citada balconada, llama la atención su torre de planta rectangular, renacentista, y donde se combinan en sus cuerpos arcos peraltados de medio punto rematados en frontones curvos y apuntados, dos en sus lados menores, y tres en los mayores, que dejan ver sendas campanas y que rematan en cuatro torrecillas cupuladas y en una central de doble altura.



En su interior, una planta de Tipo Salón (en mi opinión muy relacionada con la arquitectura renacentista andaluza), de tres naves homogéneas, que encierra interesantes tesoros en capillas de diversas etapas históricas y que van desde bóvedas de terceletes y sexpartitas hasta un camarín, de planta octogonal, de tipo rococó y profusamente decorado con diversos motivos animalísticos, vegetales…


Dentro de lo que es el arte mueble de la Iglesia mayor, es digno de admirar y mencionar, un San Jerónimo Penitente, obra del afamado artista sevillano Juan Martínez Montañés, así como una serie de retablos barrocos, realizados por artistas locales y una interesante colección de platerías de los S.XVI-XVII, sin olvidar las distintas obras pictóricas que rematan el conjunto relacionadas con el taller de Zurbarán…

lunes, 9 de marzo de 2009

Timoteo Pérez Rubio


… Fue, en mi opinión, una persona y un artista al que debemos mucho. Todos. Y cuando digo Todos, lo hago en su amplio sentido. Aún falta que alguien reconozca abiertamente su labor en España, y es que a Timoteo Pérez Rubio le debemos que organizara la evacuación y salvamento de miles de obras de arte durante la Guerra Civil

Mientras los soldados luchaban en los frentes, en los pueblos y en las calles, en una guerra atroz, Timoteo se dedicaba a reagrupar obras de arte de los diferentes museos, iglesias e instituciones con el objetivo de ponerlas a salvo de los constantes bombardeos de la aviación alemana (El Escorial, Prado, Palacio Real…) defendiendo nuestro Tesoro Artístico, el de todos…


Este artista extremeño, nace en Oliva de la Frontera (1.896) y pronto, casi desde la niñez, destaca en el dibujo. Con ayuda del Ayuntamiento de su pueblo, se desplaza pronto a estudiar a Badajoz, a la Escuela de Arte y Oficios, pero pronto lo hará a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Durante los años veinte viaja por Europa: Italia y Francia, para conocer de primera mano lo que se cocía por el continente, pronto se sentirá atraído por el cubismo y por las obras del Realismo Mágico, misterioso, al igual que por los paisajes que tiene la oportunidad de contemplar.

En los años treinta es nombrado subdirector del Museo de Arte Moderno de Madrid, e inmediatamente se adhiere a la Sociedad de Artistas Ibéricos, mientras participa en diversas exposiciones europeas y trabaja en la revista “Arte”.

Con el estallido de la Guerra, funda, junto a otros intelectuales, la Alianza Antifascista para la Defensa de la Cultura y comienza su inmensa labor de catalogación y salvamento de obras artísticas, cuyo periplo sería de Madrid a Valencia, después a Cataluña, Francia, y finalmente Ginebra (Suiza), donde el bando nacional reclamaría tras el final de la contienda. Timoteo acompañaría a las obras en su periplo suizo final, pero poco después, y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se muda, por escaso tiempo a Grecia con su esposa, la escritora Rosa Chacel, y definitivamente a Brasil, donde exiliados los dos, Rosa y él, se seguirá dedicando a la pintura, pasando altibajos económicos, hasta su muerte en Río en 1.977…

Timoteo podría haber huido desde un primer momento, su posición se lo hubiera podido permitir, podría haberse inhibido en pro de dedicarse a su trayectoria artística personal, pero lo arriesgo todo por salvar nuestro patrimonio, el de todos, dejando atrás, en el camino, toda una vida de exilio y olvido…


Sus restos descansan en su pueblo natal desde 1.997. Gracias Timoteo

jueves, 5 de marzo de 2009

Explorando el Sur


Bajo el titulo “Explorando el Sur: El Universalismo constructivo y otras tendencias en América Latina”, se presenta, hasta el 31 de Mayo en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, una muestra de obras, principalmente pertenecientes a las primeras décadas del S.XX, de artistas Hispanoamericanos.

Dicha exposición, basada en las obras que conforman la colección de la Fundación Daniela Chappard, cuenta con obras de Wilfredo Jam, Fernando Botero, Rafael Barradas, Roberto Matta, Joaquín Torres-García y Gonzalo Fonseca entre el nutrido grupo de artistas representados.

Llamativa la convivencia de estilos y el desarrollo de los mismos por parte de dichos artistas, sus inicios, su consagración y los nuevos caminos artísticos que abrieron y recorrieron, a veces paralelos a las tendencias europeas y a veces antagónicos. Explorando el Sur nos propone recorrer esos caminos, esas vías, a través de seis interesantes espacios creativos…

…Para más información www.meiac.es