Timoteo Pérez Rubio


… Fue, en mi opinión, una persona y un artista al que debemos mucho. Todos. Y cuando digo Todos, lo hago en su amplio sentido. Aún falta que alguien reconozca abiertamente su labor en España, y es que a Timoteo Pérez Rubio le debemos que organizara la evacuación y salvamento de miles de obras de arte durante la Guerra Civil

Mientras los soldados luchaban en los frentes, en los pueblos y en las calles, en una guerra atroz, Timoteo se dedicaba a reagrupar obras de arte de los diferentes museos, iglesias e instituciones con el objetivo de ponerlas a salvo de los constantes bombardeos de la aviación alemana (El Escorial, Prado, Palacio Real…) defendiendo nuestro Tesoro Artístico, el de todos…


Este artista extremeño, nace en Oliva de la Frontera (1.896) y pronto, casi desde la niñez, destaca en el dibujo. Con ayuda del Ayuntamiento de su pueblo, se desplaza pronto a estudiar a Badajoz, a la Escuela de Arte y Oficios, pero pronto lo hará a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Durante los años veinte viaja por Europa: Italia y Francia, para conocer de primera mano lo que se cocía por el continente, pronto se sentirá atraído por el cubismo y por las obras del Realismo Mágico, misterioso, al igual que por los paisajes que tiene la oportunidad de contemplar.

En los años treinta es nombrado subdirector del Museo de Arte Moderno de Madrid, e inmediatamente se adhiere a la Sociedad de Artistas Ibéricos, mientras participa en diversas exposiciones europeas y trabaja en la revista “Arte”.

Con el estallido de la Guerra, funda, junto a otros intelectuales, la Alianza Antifascista para la Defensa de la Cultura y comienza su inmensa labor de catalogación y salvamento de obras artísticas, cuyo periplo sería de Madrid a Valencia, después a Cataluña, Francia, y finalmente Ginebra (Suiza), donde el bando nacional reclamaría tras el final de la contienda. Timoteo acompañaría a las obras en su periplo suizo final, pero poco después, y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se muda, por escaso tiempo a Grecia con su esposa, la escritora Rosa Chacel, y definitivamente a Brasil, donde exiliados los dos, Rosa y él, se seguirá dedicando a la pintura, pasando altibajos económicos, hasta su muerte en Río en 1.977…

Timoteo podría haber huido desde un primer momento, su posición se lo hubiera podido permitir, podría haberse inhibido en pro de dedicarse a su trayectoria artística personal, pero lo arriesgo todo por salvar nuestro patrimonio, el de todos, dejando atrás, en el camino, toda una vida de exilio y olvido…


Sus restos descansan en su pueblo natal desde 1.997. Gracias Timoteo

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