El Beso


…Aunque parezca que sólo se trata de la representación de un apasionado beso, la verdad es que sus dos protagonistas tienen nombre e historia. Situaros: Italia, finales del S.XIII.

La mujer se llama Francesca, él Paolo. Ella era la esposa de Gianciotto Malatesta, Señor de Rimini, y entre sus diversos deberes figuraba el de educar a Paolo, su joven cuñado.

Lo que sigue es tan viejo como la humanidad: Los dos se enamoraron, y es que leer tantos poemas de Amor Cortés no puede ser bueno, y así se gestó un amor prohibido que acabó con los dos amantes muertos a puñaladas por parte del deshonrado Malatesta.

Un siglo después, Dante los nombra en su “Divina Comedia”, y la galopante miopía (como la de este servidor que os escribe) de Rodin decidió inmortalizarlos, a finales del S.XIX, sentados en un indefinido asiento (que recuerda al non-finito de Miguel Ángel), en el instante en que se dan el primer beso, umbral de su desgraciado final…

Como anécdotas, decir que el nombre de la obra era, en un principio, “Francesca y Paolo”, pero que cuando fue presentada (1.887) al público, los críticos se refirieron a ella con el escueto nombre de “El Beso”.

Se trata de una escultura que está ideada, pensada, para ser observada desde diversos puntos de vista. Con esta idea de multifacialidad rompe Rodin con los preceptos, imperantes desde el Clasicismo, de un solo golpe, de frontalidad y punto de vista único.

No hay una sola estatua. Hay unas 450. Rodin llegó a hacerlas en serie, en seis tamaños diferentes a elegir, todas en bronce. En los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas, se perdieron las 300 esculturas y dibujos de Rodin que se ubicaban en la Torre Norte (en el que era conocido como “El Museo del Cielo”), entre ellas, estaban dos de las primeras fundiciones de “El Beso”…
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