Jerez de los Caballeros


La Ciudad de Jerez de los Caballeros, cercana a Portugal, es sinónimo de Historia y de Arte. Ya desde etapa neolítica encontramos la zona habitada, y a tiempos prehistóricos pertenecen los diversos monumentos megalíticos que pueblan en las inmediaciones de Jerez, entre los que destaca el “Dolmén de Toriñuelo” y los de las dehesas de Palomilla y Valcavado y diversas tumbas antropomorfas.

En época romana la encontramos bajo dos nombres: Caeriana y Fama Iulia Seria. Debió ser, sin ninguna duda, un pueblo importante, cercano a la Vía de la Plata que unía, en este trayecto, Itálica con la importante Emerita Augusta que era cabecera y capital de la Lusitania. De esta etapa, y de la presencia romana en Jerez, se conservan la Calzada del Alto del Empedrado, Los Mosaicos de la Villa del Pomar, el llamado Puente Viejo, así como diversas inscripciones y estelas, votivas y funerarias, que hacen mención a estos jerezanos romanos y sus ilustres familias (Los Julia, los Helvia, etc), igualmente encontramos restos de cipos y miliarias.

La presencia Hispano-Visigoda está documentada gracias a lápidas funerarias, principalmente de los siglos VI y VII, necrópolis en San Blas de las Ciervas y sabemos que fue consagrada, en este período, una iglesia encomendada a Santa María.


Xerixa será llamad a por los islámicos, que pronto la guarnecen y la defienden con la creación de una alcazaba, y así la encuentran y reconquistan las huestes del último Rey Leonés, Alfonso IX, en 1.230, el mismo que conquista Badajoz al último reyezuelo pacense, Abenur. Bajo el nombre de Xeres, o Villa de Xeres, es cedida a la Orden del Temple, para su repoblación. Dichos Caballeros, reforzaran las defensas de la villa con la construcción de la muralla, el castillo que vendría a sustituir al Alcázar mahometano y la construcción de la Iglesia de S.Bartolomé (Patrón desde entonces de la ciudad, y con una esplendida decoración barroca en su portada, churrigueresca, realizada con barro vidriado), que será uno de los cuatro centros parroquiales que podemos encontrar en su recinto urbano (los demás son S.Miguel, de la Orden de Santiago, Sta.Catalina y la mencionada Sta.Maria visigótica). La presencia templaría se diluye a partir de 1.312, año en el que la Orden es disuelta por el Papa Clemente V a instancias del rey francés Felipe IV el Hermoso. Tras este suceso, Jerez pasa a manos de la Orden de Santiago.

Tras un período de esplendor durante el S.XV, encontramos que la ciudad sufre los asedios y sitios propios de las guerras con Portugal (S.XVII), de Secesión (S.XVIII) y de Independencia (S.XIX), hasta llegar al S.XX con todas las características propias de nuestra Extremadura de índole rural.


En nuestra visita a Jerez de los Caballeros, por sus intrincadas e irregulares calles que nos rememoran tiempos islámicos por sus trazas, encontramos gratas sorpresas artísticas: Iglesias, ermitas, conventos y diversos edificios históricos se dan cita en Jerez.


Interesante es visitar su Castillo y su Alcazaba mahometana, donde encontramos la Parroquia de Santa Maria, que como ya he comentado, es el templo más antiguo de Jerez, concretamente del S.VI son sus orígenes, la Torre Sangrienta de los Templarios, último reducto de los mismos en su resistencia final y el Parque de la Moreria, seguidamente su recinto amurallado, coronado con hasta 18 torreones, donde destaca la Puerta de la Villa (que recuerda con su entrada en recodo a la Puerta del Capitel de la Alcazaba pacense) y la Puerta de Burgos, defendida por una recia torre semicircular, supervivientes dichas puertas de entre otras tantas que existían en el lienzo amurallado, para ir, poco a poco, internándonos en las calles de Jerez y descubrir magníficos palacetes (Rianzuela, La Casa Consistorial del S.XVI, Selvalegre o la Casa del Conquistador Vasco Núñez) y ermitas como la de S.Roque, la de la Vera Cruz o la de Santiago, cuyo alzado resume la arquitectura popular jerezana…


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