Zafra




El visitante que recorra las calles de Zafra, una mañana de sábado, puede llevarse, sin duda, una serie de gratas sorpresas…


La Ciudad de Zafra es conocida internacionalmente por su Feria del Ganado (se celebra desde 1.395, en Octubre) la cual atrae a miles de personas… Pero Zafra es más, mucho más… Sus calles, algunas estrechas e intrincadas, que traen ecos de juderías y moriscos, (destaco la calle Boticas y la calle del Clavel) guardan auténticos tesoros artísticos, dignos de ser admirados.

No es extraño ver fachadas, de siglos gloriosos, de hermosa estética, que albergan fabulosos tesoros en forma de patios de singular belleza (El de la Casa de los Marqueses de Solana es una maravilla), y plazas coronadas con palmeras y naranjos, con arcos de excelente factura, con un gran encanto para los sentidos…

Paseamos y admiramos sus talleres y tiendas de artesanía local, de merecida fama, y en su Casco Histórico de este Ducado de Feria, declarado Conjunto Histórico Artístico, encontramos la Plaza Grande con sus frescos soportales, acogedores, con arcos de medio punto de ladrillo. Sus Casas Señoriales nos hablan de la importancia social que tuvo, y tiene, este lugar, y junto a la Plaza Grande: La Plaza Chica, que combina el palacio de Justicia neoclásico con casas de estilo morisco, grandes, de dos pisos, con trabajadas forjas y rejas en sus ventanas… Lugar que fue referente comercial en la comarca, de compras y ventas…

No faltan edificios religiosos como la Iglesia de Santa Marina o la Iglesia del Rosario, pero la sorpresa la encontramos, pictóricamente hablando, en la Colegiata de Santa Maria de la Candelaria, que alberga lienzos de Zurbarán, Iglesia Mayor de mediados del S.XVI, acompañada de una torre recia, casi de Castillo, de sillar y ladrillo que vuelve a recordar al visitante la presencia mudéjar. Su estilo revela un gótico tardío, peculiar, pero su decoración interior, así como su retablo, son ya barrocos, dignos de admiración.


Monumento Nacional es el Monasterio de Santa Clara, de mediados del S.XV, en cuyo interior encontramos las estatuas yacentes de los Condes de Zafra, y destaca también el Convento de Santa Catalina, de tiempos de los Reyes Católicos, en cuyo interior admiraremos una pila bautismal de los S.VI-VII, el magnifico artesonado mudéjar y una interesante cúpula octogonal.


Acabo mi recorrido a los pies de El Palacio de los Duques de Feria, alcázar, palacio fortificado, de aire militar, de fuertes muros, de sabor renacentista, (no en vano aquí trabajó Juan de Herrera en su patio central), cuya fuente invita a la relajación y al disfrute de este rincón de Extremadura, artístico, llamado Zafra…

12