El Castillo de Miraflores de Alconchel.

El Castillo de Miraflores lo encontramos en la localidad pacense de Alconchel. Alconchel descansa a los pies de este centenario castillo situado en el cerro que lleva su mismo nombre (Cerro de Miraflores), cuyos orígenes, a pesar de que no se conserven restos, sabemos que se remontan a etapa musulmana. El Castillo fue recuperado por un breve espacio de tiempo por el Reino de Portugal a mediados del S.XII, pero será tras la conquista de la zona por parte de Alfonso IX, Fernando III y la Orden del Temple (1.264-1.312), cuando asistimos a una repoblación efectiva, pasando en el siglo XV a manos de la Orden de Alcántara.

Alconchel se sitúa al sur de Olivenza, y desde la distancia podemos comprobar como su castillo es su mejor carta de presentación. Su estratégica situación lo hacía dominar todo el territorio a varios kilómetros a la redonda y sus vistas hacen merecer la visita a dicha villa.


El castillo en sí presenta una toponimia muy interesante. Debido al irregular terreno donde se ubicó, se realizó un recinto envolvente, adaptado a la topografía, que defendía su lado más expuesto, recordando las murallas albarranas típicas de la arquitectura militar musulmana, que dificultaba el ataque y ascensión de las tropas invasores en caso de asedio, con múltiples recodos que facilitarían la defensa desde el propio castillo, mientras que el núcleo de la fortificación en si presenta un lienzo amurallado, realizado con recios sillares de piedra (irregulares y mampostería), de forma ovalada en planta, y defendido con torreones de planta semicircular.


Solo la puerta principal, que da acceso al recinto a través de un gran arco apuntado (gótico) se adelanta al conjunto amurallado, sin duda por motivos defensivos, pues parece ser que esta formaría parte de un complejo de puerta en recodo ahora perdido.

Los merlones (lo que erróneamente se conoce como almenas) son cúbicos, y bajo ellos, paralelo al adarve, se aprecia una moldura realizada en ladrillo (posibles reminiscencias mudéjares) que cumplía una doble función: Estética y de refuerzo para dichos merlones.

Ya en el interior en el interior del castillo encontramos que la única dependencia que aún se conserva dignamente es su Torre del Homenaje, de planta cuadrangular y compuesta por tres pisos, cuyo remate se ha perdido, pero no cuesta imaginar que estuviera fuertemente defendida por matacanes, y que cuenta con la presencia de saeteras y pequeñas ventanas defensivas.

Así pues, la visita a Alconchel y a su fascinante e histórico Castillo de Miraflores, así como las bellas vistas que nos ofrece, merecen la pena.


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