Albuquerque y su castillo.



Estos pasados días (del 12 al 15 de agosto) hemos podido disfrutar una vez más del Festival Medieval de Albuquerque, fiesta de Interés Turístico Regional, que como cada verano, nos retrotrae al pasado medieval, sumamente importante, de esta villa pacense. Albuquerque proporciona al visitante un atractivo e interesante conjunto medieval, cuya joya es su recio castillo de piedra, mampostería y sillares laboriosamente trabajados que hacen que la fortaleza parezca un enorme barco encallado en mitad de la sierra extremeña, sin despreciar sus calles, callejones, callejuelas y casas de gruesos muros que tanto recuerdan al urbanismo musulmán y judío.
La posición fronteriza de la villa, y su carácter estratégico, hicieron que Albuquerque cambiara de dominio durante la reconquista hasta su toma final en 1.217. Su posición elevada en la Sierra de San Pedro justifican su adaptación al medio, siendo significativa su relevancia a lo largo de todo el S.XV, etapa en la que se acometen diversas construcciones, como la Torre del Homenaje, debida a Don Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago y Condestable de Castilla, y que presenta planta cuadrada, y está constituida por varias plantas abovedadas, así como ventanas típicamente góticas, geminadas y polilobuladas, el ambiente palaciego de la torre es palpable, pero también el defensivo a través de la existencia de matacanes y almenas en su parte superior o el Puente de Acceso a la torre, apoyado sobre un impresionante arco apuntado, y que acababa en un Puente Levadizo que aseguraría la defensa de la torre en caso de que el Castillo cayera en manos enemigas. El conjunto remata con una pequeña iglesia de tres naves, de estilo gótico, advocada a Santa María del Castillo.



De influencia musulmana, tenemos la característica muralla barbacana, fácilmente distinguible en otras fortalezas de origen musulmán como en la Alcazaba de Badajoz, que dotaba a la fortificación de una doble defensa, incluso la existencia de una torre barbacana, que sobresale del lienzo amurallado y cuya finalidad sería la de vigilancia más que defensiva. El lienzo amurallado rodeaba toda la población originalmente, y presenta algunas puertas de entrada interesantes entre las que destacaría la de la Villa o la conocida como Puerta de Valencia.



Para aquellos que no conozcáis Albuquerque, sin duda es un buen lugar para perderse. La magia del lugar no deja indiferente al visitante, tiene unas vistas espectaculares y su historia, y su gastronomía, os hechizará…




P.D: Las imágenes no pertenecen a Arte Extremadura, están tomadas de la Red. Gracias.
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