El Acueducto de San Lázaro.

Quizás, uno de los Acueductos romanos más famosos de los que aún se conservan sea el de los Milagros de Mérida. Sus restos nos dan una idea de sus enormes proporciones (en una futura entrada hablaremos en Arte Extremadura de dicha construcción).

Pero, nuestro interés se centra en el conocido Acueducto de San Lázaro, fechado entre los siglos I-II d.C, que comparte la ubicación emeritense. Construido, junto con el de los Milagros, para hacer llegar el agua hasta la ciudad romana (concretamente hasta el Foro Municipal y el depósito de agua del Anfiteatro), este acueducto salvaba el obstáculo del río Albarregas (afluente del Guadiana), de fuertes crecidas, en su destino de poco más de un kilómetro, y se alimentaba de los arroyos y manantiales de Valhondo, Las Tomas y Casa Herrera. De la construcción original, solo se conservan tres enormes pilares de hiladas de ladrillo y sillar almohadillado, apoyados en sólidos y recios contrafuertes, y dos arcos de medio punto con su dovelaje. Pero sabemos que poseía canalizaciones de plomo y cerámica y que su arranque era subterráneo y que poseía entradas para su limpieza. El acueducto que hoy podemos contemplar fue construido a mediados del S.XVI, reaprovechando los sillares del romano.
Con dos arcadas sobrepuestas que muestran pequeños vanos con arcos de medio punto peraltados en un primer piso, y de mayor tamaño, también peraltados, en el segundo, por donde discurre el specus (canal que lleva el agua). La apertura de estos arcos del segundo piso evitaba el posible derrumbe de tramos en días de fuerte vendaval, es decir, dejaba pasar el viento por ellos. Actualmente, sus alrededores están ajardinados y ofrece una bella estampa para el visitante en su visita, imprescindible, a Mérida.
P.D: Las fotos pertenecen a Arte Extremadura, pero eres COMPLETAMENTE LIBRE de hacer uso (esperemos que racional) de ellas. No hay ningún problema.
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