Un Icono llamado Godofredo Ortega y Muñoz (1.905-1.982)


Uno de los iconos más representativos de la pintura extremeña del siglo XX es, sin ninguna duda, Godofredo Ortega y Muñoz. Este pintor de San Vicente de Alcántara, autodidacta, de formación experimental y de talante viajero, inquieto tanto en lo personal como en lo artístico, llegó a tener un estilo muy peculiar, una pintura muy característica que no dejó indiferente ni a críticos ni a Historiadores del arte en general.

Con apenas 15 años, el joven Godofredo se traslada a Madrid, a conocer las obras que albergaba el Museo de Arte Moderno y el Prado, practica el Plein Air, y pronto se siente atraído por el arte que se hacía en Paris a donde se traslada en 1.921. Durante un tiempo viaja por media Europa, buscando inspiración y formación, visitando Suiza e Italia, donde descubre su vocación espiritual en su amor a la naturaleza, tan importante a partir de ese instante en su arte.

Por ello, no es difícil encontrarlo en España (1.927) junto a los miembros de la Escuela de Vallecas (Alberto Sánchez, Benjamín Palencia…), interesados como él, en lo que la naturaleza, y más concretamente la sencillez del campo y sus tipos, el mundo rural, podían ofrecer al arte.

Viajero incansable, lo encontramos en la década de los 30 en Suiza, Italia, Francia, Países Bajos, Los Balcanes, Grecia y Egipto, en una búsqueda constante de formación e inspiración para su arte, se establece durante la Guerra Civil en Suiza y, a pesar del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se atreve a conocer los países nórdicos.

En 1.941 regresa definitivamente a España, donde ya se ha labrado cierta fama, que pronto se convierte en reconocimiento Internacional a través de múltiples exposiciones retrospectivas de su obra. Su arte es particular, inconfundible, denotando una fuerza especial que radica en sus campos rurales, sintéticos, resumidos, esquematizados y de una serenidad casi palpable, y en sus tipos y retratos casi geométricos, esenciales, que pueden llegar a recordar a Bonifacio Lázaro... Su arte se clasifica dentro de la neofiguración paisajística, del ingenuismo y del realismo crítico, y en el campo extremeño llega a encontrar mucha de su motora inspiración…

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